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Introducción

El mundo de hoy está sobrecargado de problemas en casi todas las áreas: la política, la economía, la sociedad, la religión...

La fuerza motriz más importante de la sociedad moderna es el dinero. Al mismo tiempo es la causa principal de todos los problemas.

Casi todo lo que hacemos, así como nosotros mismos como personas son evaluados en términos financieros. Además, gran parte de la violencia y de los crímenes son cometidos por el simple dinero.

¿Por qué la gente está tan obsesionada con el dinero? Porque la sociedad moderna (la política, la economía, la enseñanza, los medios de comunicación...) le muestra a esta gente erróneamente que el dinero es el centro de todo.

Además, muchas cosas no se hacen porque no hay o no hay suficiente dinero. O que no aportan beneficios suficientes. Como, por ejemplo, el caso de la ayuda a gente necesitada en países pobres.

¿Realmente tiene que ser así?

El opuesto del dinero es la humanidad o la paz o el respeto por los valores humanos. Muy a menudo, estos valores se descuidan o casi no se respetan.

Se le trata mal a mucha gente y muchas veces a la Naturaleza también. Simplemente porque - directa o indirectamente - los beneficios financieros son demasiado bajos o inexistentes.

La sociedad moderna tiene una visión falsa de lo que significa valor. La gente pobre puede tener más valor que la gente rica. No en términos de lo que poseen materialmente, sino en términos del “equivalente en humanidad” que representan. Cuanto más humanidad tienen o cuanto más respetan los valores humanos, tanto más valor tienen o tanto más alto es su EH (equivalente en humanidad).

Una civilización no se puede considerar ser civilizada cuando no respeta los valores humanos...

El crecimiento económico no debería ser una obsesión. Por el contrario, el crecimiento en humanidad debería ser la medida o el patrón por excelencia.